lunes, 14 de septiembre de 2009

Swazilandia: Un reino en África.

Tenía ganas de volver a Swazilandia.
No había viajado allí desde hacía un tiempo y quería ver en que había cambiado. Me gustó tanto la primera vez que no quería decepcionarme, pensando en lo que a veces causa “el progreso”, en lugares donde las tradiciones son tan importantes en el ritmo cotidiano.
Finalmente en Noviembre pasado pude cumplirlo y me sorprendí bien. Encontré calles mas transitadas, mas automóviles, algunos edificios altos en la capital y hasta una autopista!!, que cubre los 23 km que hay entre Manzini y Mbabane, las dos ciudades mas importantes, en términos de población, del país.
Pero la tradición más auténtica del país estaba intacta: la calidez y la amabilidad de su gente.
Dos curiosidades marcan la personalidad de Swazilandia.
Con un poco mas de 17.000 km2 es el país mas pequeño del hemisferio Sur, esto quiere decir que su superficie es bastante menor que la de la provincia de Tucumán, en Argentina y menos de la mitad de Suiza.
Por otro lado es la última monarquía absoluta de África. Siendo Mswati III, el rey actual.
Limita solo con otros dos países, la República de Mozambique y la República de Sudáfrica, dependiendo su economía fuertemente de esta última.
Su población apenas supera el millón de habitantes, de los cuales la gran mayoría pertenece a la etnia swazi. Pero también encontramos una importante minoría zulú y un poco menor es la tonga. En mucha menor medida, uno se cruza con indios y pakistaníes, comúnmente en sus prósperos comercios. Y mucho menos con europeos, pero pude charlar en mas de una oportunidad con portugueses o descendientes de éstos, seguramente llegados de la vecina Mozambique.
La mayoría se comunica en inglés con el extranjero, siendo una de las lenguas oficiales junto con el SiSwati (muy similar al zulú).
Llegué desde Sudáfrica, entrando al Reino de Swazilandia desde el Sur por el paso fronterizo de Golela (SA) / Lavumisa (SW). La ruta atraviesa la región de Shiselweni, la más austral del país por un paisaje de árida y desolada sabana, que más al Norte se va tornando más verde debido a las plantaciones de caña de azúcar. Es común ver gente caminando al costado de la ruta, mujeres con niños en sus espaldas o con atados de leña en sus cabezas, hombres con herramientas de labranza al hombro. África sigue su pulso.
Al arribar al pueblo de Big Bend (Gran Curva), uno puede seguir al Norte, hasta Simuniye, en la región de Lubombo, al pie de los montes Lebombo, que separan Swazilandia de Mozambique y desde aquí visitar Mlawula Nature Reserve, donde es posible realizar bellas caminatas y observar su importante población de antílopes.
O, efectivamente, tomar la gran curva y dirigirse al Oeste hacia la región de Manzini. Antes de llegar a la ciudad de Manzini (que da el nombre a ésta, una de las cuatro regiones en que está dividido el país), es posible detenerse, llegando temprano, en Mkhaya Nature Reserve, refugio para animales amenazados. Es posible ver aquí elefantes, rinocerontes y varias especies de antílopes.
Manzini es la segunda ciudad más grande del reino, la más cercana al aeropuerto internacional y la que tiene una pequeña zona industrial, la cual dicen, debe evitarse al anochecer.
Es aquí donde ocurrió una simple anécdota que me conmovió y me hizo pensar eso de que el progreso no destruyó la calidez de los habitantes de Swazilandia. Quería tomar la autopista hacia Mbabane, la cual ya he comentado, y estaba un poco desorientado por ser algo nuevo para mi. Me detuve a preguntar a dos jóvenes amigos que caminaban juntos, bordeando la calle de un barrio sencillo. De aspecto humilde y sonriente se desvivieron por explicarme como acceder a esa autopista, que había quedado bastante lejos de donde nos encontrábamos. Nunca fueron mi fuerte las autopistas, no señor.
Hablaban entre ellos en su idioma natal y me comunicaban en inglés la conclusión. Ninguno de los tres estábamos muy seguros de para que lado ir. Finalmente uno propuso que el otro me acompañara para guiarme, cosa que me entusiasmó. Pero al momento sentí un nudo en la garganta y los ojos se me humedecieron, cuando el de la propuesta sacó de un bolsillo de su saco raído un billete arrugado para que su amigo pudiera volver en el autobús. Por supuesto que no lo permití y este simpático compañero me guío hasta la bendita autopista, ganándose una buena propina con todas las de la ley, lo que amplió su sonrisa aún más. Durante el viaje hablamos de Swaziland pero por sobretodo de Argentina!!, quería saber, se sentía orgulloso de guiar a un argentino desorientado en África y estuvo seguro que Argentina sería el próximo campeón mundial de fútbol. Pensará lo mismo hoy?, mmm…
Ya en la región de Hhohho y en el Valle de Ezulwini, antes de llegar a Mbabane, se encuentra Mlilwane Wildlife Sanctuary. Esta fue la primera reserva de Swazilandia y es una de las más bellas, a pesar de que ya la ciudad se está acercando mucho y la presión de población y de los cultivos se está haciendo sentir. Es posible observar aquí rinocerontes, jirafas, cebras, antílopes y es el lugar donde se realizó un exitoso programa de cría de hipopótamos que casi habían desaparecido del país. Hoy es posible observarlos, tanto como a cocodrilos y gran variedad de aves, desde la terraza del restaurant del parque. Uno se aloja aquí en viviendas típicas swazi, una experiencia interesante.
Para aprender sobre el estilo tradicional de vida rural swazi vale la pena visitar Mantenga Cultural Village, no lejos del parque, rodeada como este de las Nyonyane Mountains. Pueden verse aquí sus viviendas con forma de domo, un integrante de la comunidad explica sus costumbres, son bonitas las artesanías que vende la “big mama”. Y un espectáculo sobrecogedor son las danzas folklóricas al ritmo de los tambores que conmueven hasta la médula.
A una corta caminata desde aquí podemos acceder a Mantenga Falls, una de las bellas caídas de agua de la zona.
La próxima parada fue Mbabane, la capital del país. No es muy pintoresca pero es donde se encuentran la mayoría de los bancos, estaciones de servicio y supermercados grandes como para abastecerse. El Swazi Market es un buen lugar donde comprar artesanías buenas y a buen precio.
Saliendo de Mbabane al noroeste, comenzamos a recorrer un camino ondulado que va subiendo. El paisaje es predominantemente rural, las vistas desde lo alto hermosísimas y encontramos niños llamando la atención de distintas formas para que uno pare y vea las artesanías que están vendiendo. Es lindo charlar con ellos y comprarles algo. Siempre quieren una foto y creo que corresponde la recompensa por vender su tierna imagen.
Más al Norte vamos, mas subimos y nos adentramos en zona montañosa y húmeda. En Malolotja Nature Reserve es posible realizar bellísimas caminatas, algunas bastante duras!.
Llegando a Pigg´s Peak, un bonito y tranquilo pueblo donde quedarse, es posible visitar Phophonyane Falls, otra de las caídas de agua en una zona de densa vegetación.
Así dimos la vuelta a Swazilandia, entonces aquí termino.
Claro, no todo está bien. El sida está haciendo estragos, bajando de manera abrupta el promedio de vida de la población. Para esto está colaborando mucho la corrupción de las autoridades, que es otro de los males.
Me resultó muy placentero volver al reino y comprobar que la calidez y la amabilidad de su gente estaban enteras.
Espero que disfruten mi relato. Pienso hacer una pequeña pausa con África, sino, me entusiasmo y no paro.
Gracias a todos!.
Norber.


sábado, 5 de septiembre de 2009

Arenas del Kalahari.

“El Kalahari me apasiona. Sus vastos espacios abiertos; enormes y perpetuamente azules cielos; increíbles panoramas y esa sensación de eternidad me inspiran, de alguna manera, una gran alegría de vivir”.

Michael Main,
“Kalahari, Life’s Variety in Dune and Delta”

El Kalahari es uno de los nombres más evocativos del continente africano. Se lo denomina desierto, pero realmente no lo es, y mas allá del hecho de su existencia, es relativamente poco conocido por el mundo exterior. Es un sitio misterioso y está rodeado por un aura de desconocimiento, de hecho aún queda mucho por descubrir y es un gran desafío aprender más acerca del Kalahari.


Es el área continua más grande del mundo cuyo suelo es arena. Se extiende sobre gran parte del territorio central del África austral y occidental. Aún hoy, hay lugares en él donde el hombre rara vez se aventura.

Entre las cuestiones poco difundidas, está justamente su extensión. Desde el Norte del Río Orange, en Sudáfrica, hasta el S.E. de Gabón y pasando por Botswana (donde ocupa el 80% de su superficie), Namibia, Zimbabwe, Zambia, Angola (casi el 50% del territorio), R.D del Congo y Congo; el suelo está formado por arenas del Kalahari.
La gran contradicción es que se lo llame desierto. Quien no esté familiarizado con el Kalahari, difícilmente lo asociaría con los grandes mamíferos, sin embargo, gran cantidad de antílopes viven aquí, destacándose en número y por ser animales adaptados a ambientes áridos, el springbok y el gemsbok, presente este último en el escudo nacional de Namibia. O más pequeños, como los suricates, mangostas y ardillas.
Predadores como leones, leopardos, cheetas, chacales, zorros. Carroñeros como las hienas.
Inmensa e interesante variedad de aves. Reptiles, grupo en el cual se destacan la cobra del Cabo, la serpiente puff adder y la tortuga leopardo. Múltiples insectos y arácnidos.
Y la vegetación?. Si, magnífica. Desde árboles de la familia de las acacias, como la Acacia erioloba
hasta pequeñas plantas con flores, que con las escasas lluvias colorean el paisaje de manera sorprendente. Otros dos ejemplos interesantes son dos plantas de la familia Cucurbitáceas, el Melón Tsama y el Zapallo del Gemsbok, muy apreciados por hombres y animales debido a su alto contenido de agua.

Como vemos, no podemos llamarlo desierto…


Pero todavía hay más!!.

Parte del Kalahari posee una vegetación exuberante, con humedad suficiente para albergar elefantes, cebras y búfalos. Hipopótamos y cocodrilos.
Como es esto?. El Río Okavango nace en Angola y baja caudaloso, atravesando Namibia por la franja Caprivi. Al entrar en Botswana se desparrama sobre una gran planicie arenosa formando un gran delta interno: el majestuoso Delta del Okavango. Desde que nace, hasta que sus aguas se abren en riachos, canales y lagunas, transita el suelo arenoso del Kalahari.

Los primeros habitantes humanos del Kalahari fueron los Bosquimanos. Ellos llegaron a esta zona unos 40.000 años atrás y han permanecido allí desde entonces. Su supervivencia dependió de un amplio conocimiento práctico sobre plantas y animales, y sus vidas estuvieron marcadas por las estaciones, las cuales los obligaban a migrar de una región a otra en busca de mejores alimentos y agua. La primer tribu negra en penetrar por el extremo norte del Kalahari, unos 2.000 años atrás, fueron los Kgalagadi. Ellos vivieron en relativa paz con los Bosquimanos, e incluso hubo matrimonios mixtos. El nombre Kalahari deriva del vocablo Kgalagadi, Makgadikgadi, que significa salina. Los primeros blancos llegaron hacia finales del siglo diecinueve para comerciar: los pueblos del Kalahari usualmente pagaban las mercancías con ganado. El 31 de Julio de 1931 fue proclamado el Kalahari Gemsbok National Park en Sudáfrica, que junto al Gemsbok National Park de Botswana forman uno de los sistemas de parques nacionales más extensos del mundo cubriendo un total de 36.000 km2, hoy reunidos en el Kgalagadi Transfrontier Park.
Recorrí gran parte del Kalahari, estudiando y trabajando, y de alguna manera, lo siento como mi casa. Allí me siento bien.
Para quien viaje a África y desee conocerlo, es sencillo alquilar un auto y viajar al remoto Kgalagadi Transfrontier Park, compartido entre Sudáfrica y Botswana.
Agreste, áspero, salvaje y adorable es el Central Kalahari Game Reserve de Botswana, así como Nxai Pan National Park y Makgadikgadi Pans Game Reserve.
Viajar por el Este de Namibia es otra de las posibilidades.

Se los anticipé en mi entrada de presentación. África y la Naturaleza estarían presentes.
Ojalá les guste.
Gracias.






sábado, 29 de agosto de 2009

Ciudad del Cabo: El Bo-Kaap, Barrio Malayo o Barrio Musulmán.

Los primeros habitantes de los cuales se tenga noticia en el extremo sur de África, son los bosquimanos y otra etnia emparentada con ellos, los khoi-khoi.
En su búsqueda de una “ruta de las especias” alternativa, que los llevara a Asia por mar y no por tierra con los peligros y el tiempo que esto significaba, fueron los portugueses los primeros en navegar el Océano Atlántico con rumbo Sur, para intentar darle la vuelta a África y llegar así al Océano Índico.
En 1488, Bartolomeu Dias, fue el primer europeo en doblar lo que llamó el “Cabo de las Tormentas”, sin alcanzar el objetivo de la India. A su regreso, el rey Juan, prefirió rebautizar el cabo como “Cabo de Buena Esperanza”, esperanzado en que la próxima vez pudiera llegarse a destino. Fue Vasco Da Gama, quien en 1498 y siguiendo la misma ruta, logró abrir camino hacia Oriente.
Luego los siguieron holandeses e ingleses y en estas idas y venidas la parada obligada para el descanso, abastecimiento o naufragio fue Table Bay.
Y así de apoco se fueron quedando…
En 1652, una expedición de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, al mando de Jan van Riebeck, funda Ciudad del Cabo.
En 1795 llegaron los británicos, que mas tarde se quedarían con el cabo.
Pero, a que viene esta más que resumida historia de la conquista de África por los imperialistas europeos?
Para semejante empresa, se necesitaban esclavos. Y no solo la población africana autóctona fue sometida en este sentido. De estas expediciones a Oriente fueron traídos esclavos de otras tierras, especialmente Malasia.
También es cierto que no toda la gente llegada desde allí lo hizo como esclavo, sino también como hombres libres, exiliados de la realeza y refugiados políticos.
Con la abolición de la esclavitud en 1834, los llamados “Malayos del Cabo”, pudieron progresar de manera importante, gracias a sus habilidades como artesanos y comerciantes. Tal es así, que cuando los empleados de la Compañía Holandesa se retiraron, luego de la ocupación británica, dejaron casas vacías que, con el tiempo fueron adquiridas por ellos.
Es así como nace el Bo-Kaap o Barrio Malayo. Situado en los faldeos de Signal Hill, es donde hoy habita la mayor parte de la comunidad musulmana de Ciudad del Cabo. Los que nombramos como “Malayos del Cabo”, definen en realidad un amplio abanico cultural y racial, ya que dentro de esta denominación incluimos poblaciones llegadas desde Java, Bali, India, China y Malasia. El denominador común que une a todos ellos es el Islam.
Esta es hoy una de las zonas más pintorescas de la ciudad. Con sus onduladas calles empedradas y casas bajas pintadas todas y cada una en diferentes tonos pastel, cuya construcción data, para la mayoría de los casos, de la primer parte del S. XIX.
Encontramos, por supuesto, bellas mezquitas pintadas en los mismos llamativos colores. La mezquita Auwal, fue la primera en construirse, en 1798, durante la primera ocupación británica.
El Museo Bo-Kaap, en Wale Street 71, muestra como vivía una típica familia malaya del siglo 19.
Un capítulo aparte merecen los negocios de venta de alimentos típicos, sobre todo las especias. Y muy recomendables son los restaurants que venden comidas malayas, tan condimentadas como aromáticas.

sábado, 22 de agosto de 2009

Mi pasión por África.


Esta es la primer entrada a mi blog, que para mi es también el primero. A quien dedique algo de su tiempo a leerlo, le agradezco sinceramente y los invito a compartir, esa es mi intención. Poder expresar sentimientos, vivencias, lecturas y, si llegando un poco mas allá, podemos darle una mano a alguien que lo necesite, mejor que mejor!.

Anduve mucho y lo sigo haciendo, solo y con mi querida Dany, compañera del alma. Con variopintos compañeros de viaje, con quienes también apredí y con muchos de los cuales forjamos una relación. Por eso voy a contarles de lugares y de gentes.

Mucho habrá de África en mis notas. Siento especial amor por este continente, por su gente, por su Naturaleza. Allí nació el hombre como especie, evolucionando de otras hasta tomar la forma de hoy con los condimentos aportados por ese soberbio ambiente africano. Y creo que es por esto que uno siente que vuelve a casa cada vez que pisa su suelo. Los colonizadores franceses, que tanto estrago causaron allí, hablaban del “Mal d´Afrique”. Enfermedad contraída en sus viajes de conquista por tierras africanas y que al regreso a sus moradas en Europa, los sumía en una melancolía que los empujaba a volver una y otra vez.

Y que quieren que les diga, yo creo que algo de eso hay…

Es por esto el título de mi primer entrada: “Mi pasión por África”, sincera, profunda e inacabable.

Pero también quiero escribir sobre pueblitos y ciudades de Argentina, la cual por más que uno recorra y recorra, parece que nunca se termina. Siempre encontramos un lugar donde ir, investigar, conocer. Más allá de dirigentes y personajes nefastos es un país que atrapa.
Por supuesto Latinoamérica no faltará. Paisajes, pueblos y Cultura tienen una personalidad tan fuerte, que con su potencia te invitan a hablar de ellos.
Asia y sus misterios. Europa y sus legados.

Amo la Naturaleza, soy Naturalista. Me gusta identificar plantas, saber el comportamiento animal, observar aves. Selva, mar, montaña…
Así que el tema estará omnipresente.

Y para contar sobre todo esto hacen falta libros, música, fotos, comidas, cine, teatro, personajes, historia, mapas, guías, webs, blogs y muchísimos etcéteras.

Y ser abiertos y solidarios, es lo que pretendo.

Ahora, como para comenzar, va una historia que contaba Bruce Chatwin sobre si mismo:

“Cuando rozaba la veintena, expliqué, había trabajado como ¨experto¨ en pintura moderna en una conocida firma de subastadores de obras de arte. Teníamos salones de venta en Londres y Nueva York. Yo era uno de los cinco jóvenes prodigio. La gente decía que me aguardaba una gran carrera, con la única condición de que me ciñera a las reglas del juego. Una mañana, desperté ciego.

Durante el día recuperé la visión del ojo izquierdo, pero el derecho se mantuvo torpe y nublado. El especialista que me examinó dijo que no tenía ningún problema orgánico, y diagnosticó la naturaleza de la dolencia.

-Ha estado mirando los cuadros desde una distancia demasiado corta-manifestó-. ¿Por qué no los cambia por unos horizontes despejados?

-¿Por qué no?-dije.

-¿A dónde le gustaría ir?

-A África.

El presidente de la firma dijo que no ponía en duda que algo me fallaba en la vista, pero no entendía por qué debía ir a África.
Fui a África, a Sudán. Cuando llegué al aeropuerto mis ojos se habían recuperado.”
“Los trazos de la canción”, Bruce Chatwin.

Ergo, a veces tenemos que tomar distancia, no?
Bienvenidos!!.
Fotos: Tela pintada por artesanas de Guguletu, Cape Town, Sudáfrica.
           Mujeres y niños Swazis, Swazilandia.
(Autor: Norber )